Arboles sobre tierra de muertos
Cuando hablamos de desaparecidos solemos hablar en voz baja, casí en un susurro contamos como secustraron, como nunca llego, como esperamos que esa persona vuelva a nuestras vidas. Es un gran gato de Schrödinger, no podemos saber en que estado estan hasta que se les encuentran.
Pero vivimos en un país de desaparecidos, mujeres y hombres son desparecidos todos los días por un sin fin de razones; vivimos en el eterno "me avisas cuando llegues" y la preocupación llega cuando la persona no avisa; alguna vez un profesor en la facultad nos conto lo tan arraigada que es la palabra "cuidado" en nuestra sociedad, lo último que le decimos a alguien es eso: "te vas con cuidad" "tengan cuidado" "te cuidas" "cuidado".
¿Cuidado de qué?
De la vida, del otro, de no llegar, de no estar.
Alma Delia Murillo nos presenta Raíz que no desaparece, una historia de desaparecidos, madres buscadoras y periodistas siendo amenazados. Tal vez un día normal en el país, pero de normal no tendría que tener nada.
La protagonista de esta historia se entera de la historia de Ada, una mujer que busca a su hijo y que junto a otras madres buscadoras piden que las autoridades las escuchen puesto que han soñado con sus hijos y estos les han dicho donde estan. Todo esto en el marco de la muerte de la palmera en avenida Reforma y su sustitución con un ahuehuete que pronto tendrá el mismo final.
Esta glorieta de la palmera, paso a ser la glorieta del ahuehuete; pero en los ultimos años es la glorieta de los desaparecidos. Un espacio que fue encerrado por murallas por el "bien" del arbol, pero que poco a pcoo se fue llenando de carteles de busqueda. Porque así como el ahuehuete y la palmera; los desaparecidos en México giran en un limbo entre la vida y la muerte; la que solo se confirmará una vez que podamos verlo con nuestros propios ojos.
Creo que no quiero hablar como tal del libro; tenemos mucha literatura que habla de desaparecidos; la literatura en latinoamerica ha crecido rodeada de ello; lo desaparecido como ente en lo fantastico. Pero sí de una realidad que nos ciega. 27 paginas usa Murillo para llevar una cuenta de desaparecidos hasta el momento de la escritura del libro.
27 paginas donde solo tenemos nombres y fechas de desaparecidos; la mayoría sin encontrar y algunos más encontrados muertos. No puedo dejar de pensar en esas "bromas" que se hacían de niños donde decíamos que las primarias estaban construidas sobre cementerios. Es bastante ironico pensar que en realidad todo el país esta construido sobre los mismos.
A México le espera un año complicado; la llegada de un mundial que nadie pidio ya esta a la vuelta de la esquina y mientras los extranjeros ya compraron los boletos para la ignauguración en el Azteca. Los mexicanos nos retorcemos entre lines del metro inservibles, carreteras parchadas de prisa; espacios limpiados a la fuerza, familias desplazadas. Pero sobre todo en medio de fosas encontradas alrededor de uno de los estadios donde se celebrara todo menos la vida en México.
Es una mitad de año que me gustaría poder hacerle skip como a las intros de las series. Alma Delia lo dice muy bien, han pasado sexenios tras sexenios y nunca ha habido una respuesta verdadera ante tantas desapariciones; somos un país que le celebra a la muerte, pero busca a sus hijos en fosas, cisternas, terrenos baldios, bosques, desiertos, mares, espacios de construcción y donde sea que las lleven sus investigaciones.
Ella no se va contra un partido politico, hablamos de como el sistema sigue dejando a su pueblo indefenso; una administración que no da respuestas y solo da carpetazos. Es una horrible realidad en la que el país vive todos los días.
Tampoco pude evitar comparar el tema de los arboles con Avatar, la de los monitos azules, donde Grace y los demás cientificos dicen que los arboles de Pandora parecen tener memoria y una comunicación entre ellos; todo ligado al arbol de Eiwa. Pues algo así ocurre en el libro; las plantas tienen memorias, todo lo que no nos contarían de la humanidad si pudieramos entender su lenguaje.
Durante las marchas de Ayotzinapa se deja ver una pregunta: "¿Qué cosecha un país cuando siembra cuerpos?"
Ayotzinapa cumplió 11 años, pero esto no solo viene de ahí, hubieron otros y lamentablemente habrá más en el futuro, el llanto de Cihuacóatl era una manera de saber que los tiempos estaban cambiando, pero cuando grita todos los días afuera de las procuradurias, afuera de Palacio de Nacional, en las calles de día y noche; ya no parece una advertencía, llora por un mundo que no se ha podido salvar.
Probablemente este escrito no tiene ni pies ni cabeza; tal vez solo quería decir que lean Raíz que no desaparece de Alma Delia Murillo; un libro que nos lleva por la busqueda del hijo de Ada, desde la perspectiva de una no periodista, pero que le da voz a una de las tantas historias que hay de madres buscadoras.
El libro se queda del lado de esas historias de las cuales no puedo hablar con cualquiera y que es muy probable que me vean extrañados cuando digo que ame leer aquello. Porque hay algo en estas historias que nos siguen dejando los pies en la tierra, que nos gritan que por más que podamos entrar al sistema que queremos destruir debemos mantener nuestros principios; debemos recordar quien es el verdadero enemigo y no ponernos unos contra los otros, porque somos un mismo pueblo creciendo como arboles sobre tierra de muertos.
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